Una boda íntima en Villa Azul, Puerto Vallarta
Shannon y Matt no querían un salón de hotel. Querían a su gente más cercana, unas 30 personas, bajo un mismo techo por varios días, cocinando juntos y despertando a pasos del mar. Se casaron justo donde se estaban quedando: Villa Azul, una casa de varios pisos en Conchas Chinas con vista a toda la bahía. Ahí pasó absolutamente todo, desde el arreglo hasta la última bengala.
La llegada a Villa Azul
La villa fue el escenario completo del fin de semana. Empecé por la entrada bajo la palapa, con la placa de azulejo que le da nombre a la casa, y seguí con los detalles: el vestido colgado contra la celosía de piedra con el mar de fondo, los zapatos rojos de Shannon y los anillos sobre el barandal de piedra. Ese rojo se repitió todo el día, en los zapatos y en la boutonnière de Matt. Antes de vestirse, alguien cercano la ayudó a abrochar el vestido por la espalda, mientras la cocina de la villa ya estaba en marcha con los preparativos del fin de semana.
Shannon se arregla
Shannon se arregló con sus damas en batas color coral, con luz suave de ventana y risas genuinas mientras se terminaba de peinar. Su mamá y sus damas la ayudaron con los últimos detalles del vestido antes de salir.
Matt se arregla
En otro piso de la villa, Matt se preparaba con camisa blanca y tirantes junto a la alberca, con el mar de fondo y toda la calma de la mañana.
Rumbo a la playa
Ya con el traje azul marino puesto y la boutonnière naranja, Matt bajó hacia la puerta de entrada antes de salir rumbo a la playa. Bajaron en Uber, cada uno por su lado.
First look y sesión en la playa
Ese spot en la playa de abajo se lo recomendé yo: conozco bien los rincones cerca de Villa Azul y quería un lugar donde tuvieran su first look solos, sin invitados ni familia alrededor, entre las rocas y el oleaje. De ahí siguió la sesión completa contra el Pacífico, con retratos abiertos entre las rocas, la arena y la vegetación de la costa.
De vuelta a la villa
De regreso a Villa Azul, el equipo terminaba el montaje: el arco floral frente al mar y los últimos detalles de cocina.
Shannon lista con su papá
Shannon se abrazó con su papá con los ojos cerrados antes de bajar ya lista hacia la ceremonia, con un retrato cerrado, sonriendo, con el velo puesto.
La ceremonia frente al mar
Shannon bajó las escaleras de la villa con el ramo en la mano y el vestido en movimiento, mientras sus papás y los invitados la esperaban abajo. La ceremonia fue frente al mar, bajo un arco floral, con cada uno leyendo sus propios votos.
Cóctel y retratos de grupo
Salieron directo al cóctel, con retratos de grupo repartidos por la terraza y el mar de fondo, abrazos genuinos y risas entre los invitados.
Discursos y el atardecer
Los discursos fueron con todos alrededor y el sol bajando sobre el mar. El mariachi, con violín y trompeta, tocó junto al arco floral mientras el cielo se pintaba de naranja detrás de ellos.
Retratos de familia y hora azul
Con la música de fondo aprovechamos para los retratos de familia y, ya con el cielo azul profundo, una sesión de pareja contra la arquitectura blanca de la villa.
La cena y el pastel
La cena fue ya de noche, con velas flotando en la alberca y el arco iluminado. Cortaron el pastel entre risas, y siguieron los brindis: dos de las invitadas terminaron sacando la lengua de la risa mientras brindaban.
El primer baile y la fiesta
El primer baile fue abrazados, descalzos junto a la alberca iluminada con luces cálidas. De ahí la pista no se vació el resto de la noche.
Bengalas para despedirlos
Cerramos la noche con bengalas en la terraza: los invitados los rodearon con las luces encendidas y ellos dos se abrazaron riendo entre las chispas.
La fiesta sigue junto a la alberca
Ya de madrugada la fiesta se movió hacia la alberca, con una banda tocando en vivo y los invitados cantando y bailando hasta tarde.
Un cierre con ellos
Antes de despedirnos, esta se quedó como cierre del recorrido: yo junto a Shannon y Matt. Su entrega final fue de más de 1,000 fotografías; este recap es apenas un pequeño resumen de todo lo que vivimos ese fin de semana.

Si están pensando en una boda íntima en Puerto Vallarta, Villa Azul es de los lugares que más recomiendo: está en Conchas Chinas, a un paso de las playas más famosas de la zona, y con la privacidad de tener todo el fin de semana la casa para ustedes y su gente.
Nota para fotógrafos. ¿Sabías que he ayudado a más de 400 fotógrafos de distintos países a dirigir mejor sus sesiones? Aquí tienes 30 dinámicas reales de dirección de parejas que uso en cada boda, como la de Shannon y Matt: ver la guía.


















































































































































































